Cuando llegué a mi nuevo hospital, y concretamente a mi nuevo Servicio de Farmacia, vi algo realmente bueno, estaban muchas máquinas embaladas pero todo apuntaba muy, muy alto. Muchos sistemas automatizados de dispensación, un carrusel, y me dijeron que todo informatizado (sin papeles), historia clínica electrónica, prescripción electrónica… Yo pensé… vaya suerte que tengo. Y todavía lo sigo pensando. Es una suerte poner en marcha un Servicio de Farmacia que nace con tan altas posibilidades. Empezamos Laura y yo, y luego Marian, a poner en marcha distintas áreas, siempre comenzando cosas. Han transcurrido tres años y aún seguimos poniendo en marcha bastantes cosas desde cero. Lógicamente el iniciar algo cuesta mucho más que cuando ya está en marcha, y eso nos restaba mucho tiempo de lo que considerábamos una actividad clave en nuestro trabajo, la validación farmacéutica de los pacientes ingresados.
Hacíamos lo que podíamos, pero no era suficiente, no llegábamos a todo, y cuando lo hacíamos era tras dedicarle mucho tiempo a esa labor. Por tanto percibía frustración… Mucha tecnología pero no podíamos trabajar como deberíamos. No podemos utilizarla adecuadamente.