Estamos en plena pandemia de tristeza económica general. Ocupada como estaba la OMS con otros asuntos de interés, olvidó dar la voz de alarma y el contagio ha sido masivo.
El principal signo, todo está parado a nuestro alrededor.
En el rango de los síntomas encontramos, desde el lado más positivo, con un marcado tono melancólico.de la gente en su entorno laboral, cada vez más estancados por falta de fondos, proyectos e ilusiones, hasta el otro extremo, el de la gente sin trabajo, en el que ya solo puede hablarse de ánimo depresivo sin paliativos.
Parados, cada vez más parados, en todos los sentidos.
En esta trampa circular en la que el la causa y el efecto se han con_fundido de tal manera que son ya una misma cosa, es nuestra obligación ponernos en movimiento .-especialmente la obligación de aquellos que tenemos el privilegio de tener trabajo- porque sin movernos, difícilmente vamos a salir de donde estamos ahora.
Y como desde pequeñitos siempre nos enseñaron que el movimiento se demuestra andando, la semana que viene arrancamos nuestra expedición por los hospitales de Madrid para hacer realidad nuestro proyecto de crear una red de trabajo colaborativo en el entorno sanitario.
¿Cuál será el resultado de la expedición? eso no lo sabe nadie, lo que sí os puedo garantizar es que para nosotros terminará como empieza: con una sonrisa de oreja a oreja porque, a pesar de la que está cayendo, estamos en camino -que es el mejor sitio donde creemos que podemos estar-
Solo espero que las sonrisas también sean contagiosas, ¿por qué no?.
Un saludo.
