Mientras Fede y su equipo ya desembalaba las cajas del nuevo Hospital yo, por mi parte, embalaba mis pertenencias y emprendía el camino de regreso a Madrid desde Palma después de cuatro años de trabajo a destajo en Ib-salut para incorporarme al recién nacido Hospital.
Atrás dejaba a mis amigos del Servicio Balear de Salud, a mi equipo de Gabinete Técnico, con el que fuimos capaces de transformar tantas cosas en tan poco tiempo y a un montón de gente querida repartida por los hospitales y que nos acompañaron en tan difícil trance haciéndolo posible.
Allí quedaban funcionando -y hoy, más de 3 años después todavía lo siguen haciendo- el sistema que permiten el registro y control de la lista de espera de la Comunidad Autónoma o la evolución del sistema manual de envío de datos heredado del Insalud -SIAE para hospitales y SIAP para centros de salud- por uno automático y que permitía, como concepto novedoso y clave, el acceso de esos datos a los profesionales. Allí participamos y vimos nacer también, la historia de salud del ciudadano, que tiempos aquellos. Allí desde donde ahora nos siguen y les seguimos con cariño.
Por delante, una mudanza y más de 1000 km -con un mar de por medio- antes de afrontar ese mismo reto profesional parecido aunque en un entorno mucho más reducido, un hospital, pero no uno cualquiera, sino uno de los 6 hermanos gemelos que estaban pendientes de su apertura en pocas semanas.
Ese era el equipaje con el que un martes de finales de febrero embarqué destino Madrid -con escala en Alicante, se entiende-.
Un saludo

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