Por suerte las cosas en Codisfar, como si de un fenómeno vital se tratara, van salvando obstáculos y abriéndose camino para sobrevivir de la forma más inesperada.
Su futuro hoy sigue sin estar claro, aunque ha dejado de ser tan oscuro como hace unos días.
El modelo de negocio (Santo Grail del lenguaje moderno) sigue sin estar claro y eso lo complica todo.
Hay que combinar la participación activa de los usuarios para definir las reglas de la aplicación, con el pago de honorarios a un proveedor que nos permita trabajar en entornos hospitalarios con seguridad.
Sin embargo, este mes nos ha dejado un regalo inesperado: Miradas de ojos brillantes que nos dicen que vamos por el buen camino, el camino de la colaboración más allá de los acuerdos formales, el camino de compartir los mismos intereses y que nos guste lo que estamos haciendo.
Apasionados por una idea.
Y como quiero ser muy claro en lo que esto significa, es a esto a lo que me refiero:
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